Muchas veces llegan sin las preguntas porque no saben qué preguntar.
Es como si te sentaran frente a frente con el Creador y pudieras hacerle todaaaaaaaaas las preguntas que siempre quisiste hacer y no sabías con quien hablar.
Sin embargo, podemos estirar un poquito más la mente...
Se me ocurrió que era buena idea presentar una lista típica. Para contribuir a hacer la sesión más completa.
Acá van:

1. ¿quién soy? ¿de dónde vengo?
2. mi propósito y misión
3. acciones concretas para conseguirlo
4. ¿por qué elegía esa madre y a ese padre?
5. ¿por qué nací en ese lugar?
6. ¿por qué me eligieron mis hijos?
7. ¿cómo puedo ayudarlos?
8. ¿por qué estoy en este trabajo, en esta relación, en este país, en esta casa, etc?
9. ¿es adecuado cambiar de trabajo, de país, de casa?
10. ¿es conveniente salir de esta relación?
11. ¿vine con un compañero? ¿lo conozco ya? ¿cómo lo reconozco?
12. ¿cual es el mensaje oculto en esta enfermedad?
13. ¿por qué y para qué conocí a XX (pareja, amigo, persona, etc)
14. ¿para qué elegí ese estudio?
15. ¿por qué repito el patrón XX en mi vida?
16. ¿cómo puedo salir de ese círculo?

También se puede trabajar conceptos específicos. Por ejemplo: sueños repetitivos, sueños raros, acontecimientos particulares que se necesitan investigar (tiempo perdido o tiempo ganado sin que se entienda cómo), problemas específicos de salud.

Al final solicitaremos un scaneo del cuerpo físico para entender el estado de salud y sanar lo que sea necesario y pediremos mensajes particulares.